La Ciudadela descubre la obra inédita de un vecino de Barasoain

La obra completa, denominada ‘Imanol Bengoetxea, artista’ se puede visitar en el Pabellón de Mixtos hasta el próximo 19 de junio. La misma ha estado guardada en el sótano de la casa familiar desde su fallecimiento hace 26 años.

Naiz|2020/06/07
Bengoetxea
La muestra puede verse en el Pabellón de los Mixtos de la Ciudadela. (NAIZ)

‘Imanol Bengoetxea, artista’ es una exposición monográfica sobre la obra del inédito y desaparecido artista barasoaindarra, que ha permanecido guardada en el sótano de la familia desde que su autor falleciera en 1994. Profundamente creativo, innovador e inquieto, no recibió formación artística reglada, sino que aprendió por sus propios medios. La elección de la primera planta del pabellón de Mixtos de la Ciudadela responde a las similitudes del espacio con el lugar de origen de la obra.

La historia de esta muestra comienza en la investigación desarrollada en los últimos meses sobre la obra de Bengoetxea, un autor hasta ahora desconocido. Desde el principio se tuvo la certeza de que lo que tenían guardado en los sótanos de la casa familiar en la localidad de Barasoain iba más allá de las obras de un autodidacta aficionado a la pintura. A partir de esa idea se estudió y contextualizó todo lo que los hermanos de Imanol habían conservado desde su fallecimiento. La conclusión de esta incursión es que esa obra responde a una interesante personalidad, que conoce la historia del arte y bebe de las fuentes de su tiempo, pero que encuentra un lenguaje propio con el que expresar sus propias emociones y su visión de su universo más próximo, así como el interior de sus emociones y experiencia vital.

La fuerte personalidad de Bengoetxea y su forma de ser quedaron reflejados en una obra con fuertes rasgos expresionistas y simbólicos. El color, el gesto y la materia son los protagonistas absolutos. A través de la figura humana, que es su leit motiv y centro de su producción, refleja su universo interior.
210 obras con pinturas, dibujos, esculturas y objetos

Variada en cuanto a los soportes utilizados que él mismo fabricó, en esta muestra se reúnen 210 obras entre las que se cuentan pinturas (134), dibujos (32), esculturas (31) y objetos (37) sobre los que intervino. No se han incluido los muebles que él mismo diseñó y construyó para el domicilio familiar. El singular montaje de la exposición incluye la instalación en el centro de las naves, de siete estructuras que permiten la correcta contemplación de las obras que el artista concibió a doble cara.
La elección de la Planta Primera del Pabellón de Mixtos para exponer la muestra responde a las características de la sala, que en cierta medida reproducen algunos de los rincones de la casa familiar de los Bengoetxea, ubicación original de las obras. El artista había convertido el sótano de la vivienda en su fortaleza y refugio particular, creando una atmósfera abigarrada gracias a la colocación de sus obras en las paredes forradas de piedra vista barnizada.

El artista

Manuel Bengoetxea Goikoetxea (Andoain, 1962 – Barasoain, 1994), Imanol, fue el mayor de los seis hijos de Trinidad y Fermín Bengoetxea, quienes tenían una empresa familiar de construcción que les permitió llevar un estilo de vida relativamente acomodado, hasta que la crisis que atravesó la empresa les obligó a empezar de nuevo en Barasoain. Imanol, que entonces tenía 13 años, experimentó un giro radical en su estilo de vida, y con el tiempo tuvo que renunciar a sus aspiraciones más profundas, como la de estudiar la carrera universitaria.

Su formación artística fue casi totalmente autodidacta y se basó en la observación, la lectura de manuales, la intuición propia y la práctica continua desde finales de la década de los setenta hasta su fallecimiento en 1994. A modo orientativo, se han distinguido tres etapas en el desarrollo artístico de Bengoetxea. La primera, de formación, finaliza hacia 1984-1985; la segunda abarca entre 1985 y 1990, y en la tercera y última, muestra su madurez artística hasta su fallecimiento.

ERLAZIONATUTAKO ALBISTEAK
Iñaki Vigor

A lo largo de siglos las almadías han abastecido de madera del Pirineo a diversas ciudades y astilleros. Un sistema similar, conocido como ‘leñadas’, también se utilizó para transportar madera hasta Iruñea y cubrir las necesidades de carpinterías, carboneras, hornos y tejerías.