La Mancomunidad de Iruñerria destaca la necesidad de un centro de residuos, operativo en 2023

El presidente de la Mancomunidad de Iruñerria, David Campión, ha destacado la «extrema» necesidad de una planta de gestión de la «fracción resto» de residuos de la comarca, que podría estar operativa en la Ciudad del Transporte en el año 2023.

Naiz|2019/12/12
Gongora
Imagen del centro de residuos de Gongora. (Raul BOGAJO/ARGAZKI PRESS)

En una sesión de trabajo celebrada en el Parlamento navarro, Campión ha afirmado que el herrialde está a la cabeza del Estado en materia de reciclaje, pero en tratamiento de residuos está «en el polo opuesto», ya que un 62 % de los mismos son vertidos en Gongora sin ningún tratamiento previo.

Por ello, ha dicho, en primer lugar la Mancomunidad va a desarrollar un «ambicioso programa» de separación de residuos en origen, pero también es necesario un centro de tratamiento integral, ya que Nafarroa es «una de las últimas capitales del Estado» que no cuenta con instalaciones de este tipo.

Este centro, ha explicado, tratará todas las fracciones de residuos, economizando espacios, costes de inversión y personal, y producirá compost y biogás. Será, ha dicho, «una instalación industrial, equivalente a una fábrica».

Tras resaltar que Nafarroa lleva «más de una década de retraso» en este tema, Campión ha indicado que, «cada día que pasa sin resolver este problema», se vierten en Gongora 240 toneladas de residuos sin tratamiento, que «estarán treinta años emitiendo gases de efecto invernadero».

Las 110.000 toneladas anuales de residuos que se deberían tratar en este centro, ha agregado, no se pueden llevar a plantas de otros territorios, porque es una actuación que va en contra de los criterios de la UE, además del impacto ambiental que supone.

Además, ha recordado que existe un convenio con el Valle de Aranguren para el cierre del vertedero de Gongora el 1 de enero de 2023, sin que se construya ninguna otra instalación similar en el municipio, un acuerdo que es «plenamente válido» y de obligado cumplimiento para la Mancomunidad.

Campión ha exigido «un respeto a los técnicos de la casa» que han trabajado en este proceso, ya que prácticamente «se les acusa de prevaricación y de plegarse a los intereses de no se sabe quién».

En este sentido, ha apuntado que se analizaron 18 emplazamientos en Iruñerria y se optó por la cuarta fase de la Ciudad del Transporte, en un proceso que «es incuestionable tanto técnica como administrativamente».

El presidente de la Mancomunidad ha comentado que se está trabajando en el anteproyecto del nuevo centro, que  espera tener para febrero para redactar el pliego de bases y licitación, y contar con un adjudicatario a finales 2020. La previsión es terminar el centro en 2022 y que el mismo entre en funcionamiento en 2023.

Campión, quien ha destacado que no se va a derribar ninguna instalación en Gongora, que deberá estar operativa al menos treinta años desde su cierre -hasta que se descompongan todos los residuos-, ha considerado que «ya es hora de coger el toro por los cuernos» y «ponernos manos a la obra para resolver este gran problema».

Ha pedido asimismo al Parlamento de Nafarroa que, dado que este nuevo centro va a suponer una inversión económica «de primera magnitud», los Presupuestos para 2020 tengan ya una partida para respaldar este proyecto.

El portavoz del PSN, Ramón Alzórriz, tras denunciar que Iruñerria lleva diez años de incumplimiento legal en este tema, ha aseverado que «lo que los ciudadanos separan en sus casas, Góngora lo une», ya que «de los dos contenedores marrón y verde, al final acaba todo cayendo en el vertedero de Góngora».

Pablo Azkona, de Geroa Bai, tras resaltar que vincular las plantas de tratamiento a vertederos «es algo del pasado», ha puesto de relieve los desestimientos a todos los intentos de parar por vía judicial las decisiones tomadas en este tema.

Por su parte, Adolfo Araiz, de EH Bildu, ha matizado a Alzórriz que, en realidad, «lo que los ciudadanos no separan en sus domicilios, no se separa en Góngora», mientras que Marisa de Simón, de Izquierda-Ezkerra, ha estimado que en este momento «no procede volver atrás y pensar en Góngora otra vez».

El portavoz de Navarra Suma, Juan Luis Sánchez de Muniáin, ha pedido a Alzórriz que se retracte, porque su afirmación «crea inquietud y alarma en la sociedad».

Sánchez de Muniáin, quien ha opinado que «la pregunta es por qué no se puede hacer en Góngora, aprovechando todas las instalaciones», ha declarado que la Mancomunidad podía haber revisado el convenio con el Valle de Aranguren, como se ha hecho en otras ocasiones por interés público.

En su turno de réplica, Campión ha precisado sobre el comentario de Alzórriz que «lo que ocurre es que los contenedores de materia orgánica se utilizan de forma insuficiente, de sólo un 15 %» y la mayor parte de estos residuos van a parar al contenedor de fracción resto.

Campión ha señalado que la nueva planta para la fracción resto no se puede hacer en Gongora «porque no cabe», ya que será cuatro veces más grande que la actual.

También ha respondido al ingeniero de Caminos y proyectista del Centro de Tratamiento de Residuos de Góngora, Francisco Galán, quien ha comparecido en comisión, al que ha replicado que «la verdadera aberración ambiental es la situación actual».

El nuevo centro, ha agregado, tampoco es «una aberración económica», ya que la instalación «habría que hacerla igual, con independencia del sitio elegido, aunque fuera Góngora».

Iñaki VIGOR

Domingo al mediodía. El sol y la agradable temperatura invitan a pasear, pero las calles y plazas de Iruñea están prácticamente desiertas. Han pasado dos semanas desde que comenzó el estado de alarma, para intentar frenar la expansión del coronavirus, y la ciudad ofrece un aspecto que parece irreal.