Centenario del Segundo Ensanche, cuando Iruñea al fin pudo crecer a costa de sus murallas

El 29 de noviembre de 1920 se colocaba la primera piedra del Segundo Ensanche, la ansiada expansión de Iruñea realizada a costa del frente sur de sus murallas. Su construcción se prolongó a lo largo de cuarenta años.

Pello Guerra|16/11/2020
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Imagen de la avenida Carlos III en 1929, con Casa Doria a la derecha. (FOTOGRAFÍAS: José GALLE/ARCHIVO GENERAL DE NAFARROA)

El próximo domingo día 29, Iruñea no solo celebrará a su patrón San Saturnino (que no San Fermín, que lo es de Nafarroa junto a San Francisco de Xabier), sino los cien años del comienzo simbólico de la construcción del Segundo Ensanche.

Que Iruñea pudiera expandirse fuera de sus murallas era un viejo anhelo de su ciudadanía y su Ayuntamiento en el siglo XIX, ante un aumento importante de su población sin que se contara con suelo donde construir más edificios en los que albergarla. Esa circunstancia hacía de Iruñea una ciudad insalubre por el hacinamiento y se repetían las peticiones al Gobierno de Madrid para que se permitiera incrementar su superficie de construcción.

Un primer paso fue la construcción del Primer Ensanche a comienzos del siglo XX tras ser derribados dos baluartes de la Ciudadela, pero resultaba insuficiente. Por ese motivo, se insistía en la posibilidad de derribar las murallas del sur de la ciudad para expandirla por ese flanco una vez que estas habían perdido valor defensivo tras construirse el fuerte de Ezkaba.

Por fin llegó el día en que se recibió ese permiso y en 1915 comenzó el derribo de esa parte del recinto amurallado con una celebración por todo lo alto, gigantes incluidos. El siguiente paso fue empezar a construir siguiendo el plano en cuadrículas diseñado por el arquitecto municipal Serapio Esparza.



Para enlazar Alde Zaharra con la nueva zona, se trasladó el Teatro Gayarre, que ocupaba el lateral sur de la plaza del Castillo. Una vez derribado, se abrió el comienzo de la avenida Carlos III, principal arteria del Segundo Ensanche. Esa operación supuso trasladar el liceo a su actual emplazamiento y dotar de una fachada trasera en condiciones al Palacio de Diputación, que hasta entonces solo contaba con la fachada que da al Paseo de Sarasate. Además, se derribó la vieja plaza de toros, emplazada donde se encuentra ahora el Teatro Gayarre, y se levantó la actual para 1922.

Mientras, en el resto de la avenida de Carlos III se sucedía la construcción de nuevos edificios, principalmente chalets y pequeños palacetes dotados con jardín, y que con su baja altura contrastaban con los espigados inmuebles de Alde Zaharra, con numerosas alturas para poder albergar el máximo posible de población. Al mismo tiempo, se levantaron grandes edificios, como Casa Doria, el Servicio Doméstico o los colegios de Escolapios y Salesianos, entre otros.

La construcción del Segundo Ensanche se vio frenada por la Guerra del 36 cuando había llegado a lo que es hoy en día la avenida de Nafarroa Beherea, denominada de Franco desde 1937, aunque en 1934 se había empezado a levantar al sur de la plaza de Merindades la actual sede de la Delegación del Gobierno español.



Tras la conflagración, se retomaron las obras para completar la parte sur del Segundo Ensanche, hasta ejecutarse la actual Plaza de la Libertad en 1960. Es decir, el proceso se prolongó durante cuarenta años.

Junto a los palacetes de las familias más pudientes de Iruñea, en el Segundo Ensanche también se construyeron casas baratas para atender las necesidades de vivienda de buena parte de la población, por lo que todavía se puede apreciar ese constraste entre unos edificios y otros.

Buena parte de esos palacetes han ido desapareciendo con el paso del tiempo para dejar espacios a otros edificios más modernos, aunque la estructura general de esta zona de Iruñea, con sus cuadrículas, sigue muy presente en este lugar, que ya cuenta con una historia centenaria.

Para contemplar algunos de los planos realizados para construir el Segundo Ensanche y fotografías de época, se puede visitar la microexposición que el Archivo General de Nafarroa acoge en su planta baja a lo largo de este mes de centenario.

El 29 de noviembre de 1920 se colocaba la primera piedra del Segundo Ensanche, la ansiada expansión de Iruñea realizada a costa del frente sur de sus murallas. Su construcción se prolongó a lo largo de cuarenta años.