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Iruñerria podría contar con cuatro líneas de transporte de gran capacidad

La Mancomunidad de Iruñerria se plantea poner en marcha cuatro líneas de transporte urbano de gran capacidad a la que se sumará la red de líneas complementarias. El objetivo es aumentar la movilidad facilitando la reducción de la dependencia del vehículo privado.

Iruñerria contará con cuatro líneas de transporte de gran capacidad. (MANCOMUNIDAD DE IRUÑERRIA)
Iruñerria contará con cuatro líneas de transporte de gran capacidad. (MANCOMUNIDAD DE IRUÑERRIA)

En la presentación del estudio de viabilidad de la red troncal del transporte urbano comarcal, el presidente de la Mancomunidad, Aritz Ayesa, ha precisado que el cambio sería ambicioso, no solo para la movilidad, sino también para la planificación urbanística.

Requeriría un esfuerzo por parte de las administraciones implicadas y la ciudadanía para adaptarse a una comarca diferente, con nuevos hábitos y una nueva distribución del espacio público. Por este motivo, sería clave la información y la participación con los agentes implicados.

Según ha explicado Jesús Velasco, director del departamento de Transporte de la Mancomunidad, la red troncal presenta dos componentes diferenciados: una plataforma reservada por la que circularían vehículos de gran capacidad y una red de ‘líneas complementarias’ de autobuses de tamaño medio que, realizando recorridos similares a los actuales, alimentarían a las líneas troncales.

La infraestructura recorrida por vehículos de gran capacidad (la red troncal propiamente dicha) tendría una longitud de 23,2 km bidireccionales, de los que 22,2 km (un 96%) contarían con plataforma reservada en la que habrá prioridad semafórica para los vehículos de transporte público en todas las intersecciones. El trazado sería en una plataforma central, situando en el eje de la vía los dos sentidos de circulación de los autobuses.

El servicio lo prestarían 33 buses eléctricos articulados con capacidad para 120 personas por unidad. La red contaría con 40 paradas o estaciones separadas entre 400 y 500 metros, varias de las cuales atenderían a más de una línea, dimensionadas para dar cabida a dos vehículos en línea y con capacidad para más de 300 personas.

En cada parada existirían máquinas validadoras de billetes. Por tanto, la validación se realizaría antes de que las personas usuarias se incorporasen al vehículo, con la consiguiente reducción de los tiempos de viaje.

El servicio de esta red de gran capacidad contaría con cuatro líneas que circularían por plataforma reservada y con muchos tramos en los que se superpondrían dos o más líneas. El funcionamiento sería similar al de un tranvía, con entrada y salida simultánea por varias puertas y sin control de pasaje a bordo, lo que incrementaría notablemente su velocidad, que pasaría de los actuales 13 km/h a una velocidad que rondará los 25 km/h.

A la hora de diseñar las líneas complementarias se ha intentado respetar lo máximo posible los recorridos actuales, conseguir una red que dé cobertura a prácticamente toda la población del área metropolitana y facilitar los transbordos entre las líneas complementarias y la red troncal. Esto se conseguiría mediante una coordinación minuciosa y precisa de horarios que permita que las personas usuarias que transborden desde la red troncal a la complementaria encuentren siempre un vehículo esperándoles en la parada.

Las personas usuarias del servicio experimentarían notables mejoras tanto en la espera como durante el trayecto: el embarque al vehículo se realizaría sin ningún desnivel (suelo del vehículo enrasado con el andén) y además el acceso de personas de movilidad reducida sería más rápido y seguro. Las estaciones serían accesibles, mediante rampas, con corredores de ancho apto para sillas de ruedas y personas con discapacidades visuales, contarían con asientos, sistemas de información, iluminación nocturna, etc.

Un coste estimado de 67 millones de euros

La inversión inicial en infraestructura tendría un coste estimado de 67 millones de euros, incluyendo plataforma reservada, estaciones, urbanización, servicios afectados y redes, jardinería, semaforización y señalización. De estas partidas, la más elevada es la de urbanización, que ha sido estimada en 36,0 millones de euros, dado que uno de los objetivos clave es conseguir una perfecta inserción del proyecto en la trama urbana.

Se estima que el proceso de puesta en marcha de la nueva infraestructura, desde la aprobación del estudio de viabilidad, tendría una duración de seis años y medio con tres fases diferenciadas: fase de decisión (dos años), fase de proyecto (1,5 años) y fase de obra (tres años).