Africanos del Magreb enterrados en la Iruñea musulmana

En el siglo VIII, cuando Iruñea cayó bajo la órbita del Islam, la plaza del Castillo albergó un cementerio en el que fueron enterradas personas procedentes del Magreb. En ese mismo lugar estuvo ubicada una de las diferentes cárceles que han existido en la ciudad a lo largo de su historia.

Naiz|26/09/2018 09:00
Musulmanes
Restos localizados en el cementerio musulmán encontrado en la plaza del Castillo. (Jagoba MANTEROLA/FOKU)

Las obras del polémico aparcamiento de la plaza del Castillo dejaron al descubierto un cementerio musulmán con enterramientos realizados en el siglo VIII.

El análisis de los restos encontrados ha permitido determinar que entre los 177 individuos inhumados había africanos junto a personas autóctonas. Uno de los elementos distintivos de esta población era el limado estético de los dientes incisivos superiores e inferiores, lo que indicaría su procedencia del Magreb.

Cárceles en cada una de las zonas de la ciudad. En Iruñea han existido varias prisiones a lo largo de la historia, ya que cada zona de la ciudad llegó a contar con su propia cárcel. Por ejemplo, en la calle Curia estaba la cárcel episcopal, situada en una torre. En el Burgo, la prisión estaba en la torre de la Galea, que era utilizada para encerrar y tirar desde sus almenas a los condenados.

En la Población de San Nicolás, la cárcel más antigua estuvo en la torre llamada de María Delgada. Cuando esta torre empezó a estar en mal estado, se utilizó como prisión la vieja fortaleza que dio nombre a la plaza del Castillo y a mediados del siglo XVI se construyeron las cárceles reales en la plaza de San Francisco.

A comienzos del siglo XX, este edificio se encontraba en malas condiciones, así que en 1907 se construyó la prisión en el prado de San Roque. Esa cárcel fue derribada ya en el siglo XXI y sustituida por la nueva prisión levantada en la zona de Agustinos.

FOKU
Loading player...
 

Iñaki VIGOR

El 17 de diciembre de 1808, hace 210 años, se enterraron los primeros cadáveres en el cementerio de Beritxitos, tras permanecer dos años sin ser utilizado. Los vecinos de Iruñea se resistían a abandonar la vieja costumbre de realizar los enterramientos en el interior de la catedral y de las iglesias, en cuyos suelos de piedra o madera todavía se conservan las sepulturas numeradas.

FOKU
Loading player...