El maestro Sabicas ya tiene una canción dedicada en Iruñea

Agustín Castellón, más conocido como Sabicas, nació el 16 de marzo de 1912 en la calle Mañueta de Iruñea, y ha sido precisamente en ese lugar donde esta tarde le han hecho un homenaje y le han dedicado una canción compuesta expresamente en su recuerdo.

Iñaki VIGOR|Iruñea|2017/03/16 20:43
Sabicas
Homenaje a Sabicas en Iruñea. (Iñigo URIZ / ARGAZKI PRESS)

Sabicas comenzó a tocar la guitarra con cinco años de edad, con siete actuó por primera vez en público en el Teatro Gayarre, y con diez se trasladó a Madrid, donde fue considerado un fenómeno, un virtuoso que revolucionó la música flamenca, la internacionalizó e incluso la fusionó con el rock.

Tras la sublevación militar de 1936 tuvo que huír a América, primero a Argentina y después a Nueva York, donde actuó junto a conocidos músicos de la época. Murió en esa ciudad en 1990.

El homenaje de esta tarde, organizado por varias asociaciones gitanas en colaboración con el Ayuntamiento de Iruñea, ha reunido a más de 150 personas junto al histórico frontón de la Mañueta. La canción dedicada a Sabicas ha sido compuesta por Bruno Jiménez (piano y guitarra) e interpretada por Lorena Jiménez, que han sido muy aplaudidos por los asistentes.

El pequeño concierto de recuerdo al maestro iruindarra del flamenco se ha completado con un acto en la Casa de Sabicas, situada en la calle del Carmen, para rememorar pasajes de su vida mediante imágenes y entrevistas inéditas.

ERLAZIONATUTAKO ALBISTEAK
Pello GUERRA

«Las otras gentes creían que no se podía escribir/ahora han comprobado que estaban engañados. Euskara, sal al mundo». Este texto, plasmado por Bernard Etxepare en su libro ‘Linguae Vasconum Primitiae’ (1545), es uno de los escritos que a lo largo de dos mil años han evidenciado los estrechos vínculos entre los navarros y su lengua, el euskara. Una exposición muestra algunos de esos documentos en el Archivo General de Nafarroa.

Iñaki VIGOR

En 1972 cuatro adolescentes de Iruñea pusieron el germen de Satorrak, que con el tiempo se ha convertido en uno de los grupos espeleológicos más activos de Euskal Herria. En estos 45 años han pasado por él tres generaciones de espeleólogos con una pasión común: explorar y conocer el interior de la tierra. Han sido autodidactas, pioneros en muchos aspectos, y aunque son aficionados, realizan un trabajo muy profesional. Han descubierto la famosa cueva de los osos de Amutxate, han sacado a la luz las primeras pinturas rupestres del Paleolítico en Nafarroa, han ayudado a recuperar restos de asesinados que fueron arrojados a las simas y han topografiado cientos de kilómetros de galerías.