La torre bombardeada de la iglesia de San Lorenzo

La fachada de la actual iglesia de San Lorenzo fue muy diferente hasta mediados del siglo XIX, ya que estaba integrada por una gran torre que había formado parte de las defensas de la ciudad y que tuvo que ser reducida al resultar dañada por los cañonazos efectuados desde la Ciudadela en 1841. A pocos metros, en el Bosquecillo, todos los años se recuerda con un responso a los ladrones que fueron ejecutados por robar la figura de San Miguel de Aralar.

Naiz|04/10/2017 09:28
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Fachada actual de la iglesia de San Lorenzo, muy difente de como era hasta mediados del siglo XIX.

La torre de la iglesia de San Lorenzo había sido un amplio lienzo de muralla que formaba parte de las estructuras defensivas del recinto amurallado de Iruñea. Esa enorme torre tuvo que ser rebajada en 1850 para evitar su derrumbamiento por encontrarse la parte superior muy dañada a causa de los cañonazos recibidos por un bombardeo. Ese ataque tuvo lugar en 1841, cuando el general O'Donnell ordenó abrir fuego con los cañones de la Ciudadela contra Iruñea durante el pronunciamiento contra el general Espartero instigado por María Cristina de Borbón.



El responso en el Bosquecillo por los ladrones de San Miguel de Aralar. Cada lunes siguiente a la Semana de Pascua, San Miguel de Aralar suele llegar a Iruñea por el Bosquecillo de la Taconera, donde es recibido por el ángel de la Casa de Misericordia. En ese lugar se reza un responso en recuerdo de los tres ladrones de la efigie del arcángel que fueron ahorcados el 18 de mayo de 1800. El 11 de mayo de 1797, siete hombre procedentes de Behe Nafarroa robaron la imagen de San Miguel. La efigie fue recuperada en Erratzu y los ladrones fueron detenidos en Alduides. Tres de ellos fueron ahorcados por el delito cometido.

Pello GUERRA

«Las otras gentes creían que no se podía escribir/ahora han comprobado que estaban engañados. Euskara, sal al mundo». Este texto, plasmado por Bernard Etxepare en su libro ‘Linguae Vasconum Primitiae’ (1545), es uno de los escritos que a lo largo de dos mil años han evidenciado los estrechos vínculos entre los navarros y su lengua, el euskara. Una exposición muestra algunos de esos documentos en el Archivo General de Nafarroa.

Iñaki VIGOR

En 1972 cuatro adolescentes de Iruñea pusieron el germen de Satorrak, que con el tiempo se ha convertido en uno de los grupos espeleológicos más activos de Euskal Herria. En estos 45 años han pasado por él tres generaciones de espeleólogos con una pasión común: explorar y conocer el interior de la tierra. Han sido autodidactas, pioneros en muchos aspectos, y aunque son aficionados, realizan un trabajo muy profesional. Han descubierto la famosa cueva de los osos de Amutxate, han sacado a la luz las primeras pinturas rupestres del Paleolítico en Nafarroa, han ayudado a recuperar restos de asesinados que fueron arrojados a las simas y han topografiado cientos de kilómetros de galerías.