Pello Guerra
Periodista y escritor

Pello Guerra acaba de regresar a Iruñea desde Tepic, la ciudad de México en la que se desarrolla la trama de su última novela, ‘La Escondida. Una revolución entre cañas de azúcar’. Fue invitado expresamente para presentar este libro en el Festival de Letras en Tepic, donde ha sido el más vendido. Y no solo eso, ya que la presentación de la obra editada por Astero fue «todo un acontecimiento», según relata el propio autor.

«La presentación de ‘La Escondida’ en México fue todo un acontecimiento»
Iñaki Vigor|Iruñea|24/06/2016 11:58
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«‘La Escondida’ es un trabajo en equipo en el que Javier Castro Guinea, Javier Berecochea y Josu Ruiz de Gordejuela me han facilitado la información y yo di forma a una historia que de salida era apasionante, un auténtico regalo del destino»

«Me faltan las palabras para agradecer el recibimiento que me han tributado los tepicenses. Me he sentido como en casa y, de hecho, ya me consideran un miembro más de La Escondida, lo que me llena de orgullo»

¿Cómo te llegó la invitación para presentar ‘La Escondida’ en Tepic, la ciudad de México donde se desarrolla la trama?
Confluyeron dos elementos. Entre el 9 y el 12 de junio se celebraba en esa ciudad la segunda edición del festival Letras en Tepic y la presidencia municipal, dirigida por el alcalde Polo Domínguez, decidió invitarme a participar en la misma junto a otros 60 escritores de diferentes lugares. El motivo era que yo había escrito una novela ambientada en esa ciudad a comienzos del siglo XX y era su manera de reconocerme ese trabajo. Además, Javier Berecochea, un mexicano descendiente de un navarro de Ziga que emigró a México para trabajar para los Aguirre, decidió publicar una edición mexicana de la novela y mi presencia en Tepic con motivo del festival era una oportunidad dorada para que yo pudiera estar presente en el lanzamiento de la citada edición.

¿Te lo esperabas?
La verdad es que no. Estaba deseando ir a Tepic y conocer el escenario donde está ambientada la novela, pero no me imaginaba que iría en esas circunstancias, acudiendo al que ya está siendo considerado como tercer festival literario de México y además para presentar una edición mexicana de ‘La Escondida’.



En la ciudad y en La Escondida, ¿esperaban tu presencia?
En Tepic, sí, una vez que se dio a conocer el programa del festival, ya que participaba en dos tertulias, en la dedicada a Nayarit, el estado de México del que Tepic es capital, como personaje literario, y en otra sobre los libros que me han cambiado la vida, en la que compartí espacio con Elmer Mendoza, uno de los escritores más conocidos de México. Pero que realizáramos una presentación en la misma Escondida fue una sorpresa que agradecieron mucho los habitantes de ese lugar. Fue uno de los actos que más me emocionó, por el hecho de visitar el lugar en el que vivieron, disfrutaron y sufrieron los personajes reales que aparecen en mi novela, y por el cariño que recibí de las persona que todavía viven en La Escondida.

Tu libro narra la historia de la familia Guinea-López de Arana, que emigró a comienzos del siglo XX a México para buscarse la vida y se encontró con una revolución. ¿Qué te han comentado sus descendientes?
Están muy contentos con el hecho de que escribiera la historia y con el resultado final. Aunque sin el apoyo y el trabajo de Javier Castro Guinea y Javier Berecochea, esta historia nunca se hubiera podido escribir. Castro me aportó la información sobre su familia, además de facilitarme vídeos de los escenarios donde transcurrió su vida, lo que me permitió recrear esos lugares sin haberlos visitado. Y Berecochea es un apasionado de la historia de Tepic y Nayarit en general, y él me aportó mucha información histórica para poder recrear esa época. Por eso no me canso de decir que es un trabajo de equipo en el que ellos, junto al historiador Josu Ruiz de Gordejuela, aportaron la información y yo di forma a una historia que de salida era apasionante, un auténtico regalo del destino que Castro y Berecochea tuvieron la deferencia de poner en mis manos para que la escribiera.

¿Cómo has vivido esa experiencia?
Como en una nube, porque el cariño que he recibido en México ha sido impresionante. Y por si fuera poco, ‘La Escondida, una revolución entre cañas de azúcar’ ha sido el libro más vendido en el festival Letras en Tepic, en el que se han vendido más de 5.000 libros y por el que han pasado más de 10.000 personas, unas cifras apabullantes. Me faltan las palabras para agradecer el recibimiento que me han tributado los tepicenses. Me he sentido como en casa y, de hecho, ya me consideran un miembro más de La Escondida, lo que me llena de orgullo.



Seguro que tienes alguna anécdota para contar.
Tengo dos momentos especialmente emotivos. El primero, cuando conocí a doña Leti Jaurena. Es descendiente de un navarro de Arizkun que fue a trabajar a La Escondida y doña Leti llegó a ver en funcionamiento la hacienda, ya que tiene más de 90 años. Es historia viva de esa aventura de los vascos que fueron a ganarse la vida a México trabajando para la Casa Aguirre. Y el segundo, cuando, durante la presentación de la novela, donamos diez ejemplares a la escuela de La Escondida. La cara de alegría de los niños y de sus familias, y su agradecimiento por haber rescatado parte de su historia me los he llevado para siempre en el corazón.

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